Grecia es el espejo

Redes Cristinas // Diario Información // Bitácoras // Noticias de Gipuzkoa // Diario de Noticias de VI /7 Deia – Enero 2015

Reflexiones gráficasJusto antes del preámbulo del proyecto de Tratado de la UE se recoge una cita de Tucídides sobre la democracia recordando que “El poder no está en manos de unos pocos sino de la mayoría”. Ahora las finanzas son las que gobiernan sobre la política desde que no está ligado a un espacio. La política ha perdido mucho peso a favor de la concentración de grandes capitales en pocas manos. Esto se constata en la regresión de los derechos fundamentales con la desprotección de derechos económicos, educativos, sanitarios y sociales básicos, aumentando la exclusión social.

En este clima, han saltado todas las alarmas ante la posibilidad de un cambio de gobierno en Grecia que destroce la estrategia de la Unión Europea como testaferro de las grandes multinacionales beneficiarias de la globalización financiera. Un botón de muestra, cercano y elocuente, es el “lío” de los centenares de empresas que han sido beneficiadas fiscalmente en Luxemburgo, con J. C. Juncker de responsable, y que se ha solventado con un cabreo del susodicho ante los medios de comunicación. Es inevitable acordarse de las llamadas “vacaciones fiscales” de unas pocas empresas bodegueras vascas y del celo implacable europeo desplegado… No resulta fácil encontrar otra palabra que la de testaferro.

El miedo de algunos es a que la Grecia que surja de las elecciones de 2015, no quiera seguir con el programa colonial que le han impuesto y que han cumplido a rajatabla,  porque es el que ha traído más pobreza, la caída del PIB en plena deflación continuada, paro, endeudamiento alarmante... Los griegos acudirán a las urnas el 25 de enero en unas elecciones adelantadas y de ellas puede salir victoriosa la izquierdista Syriza ante el hartazgo mayoritario. El estupor crece en Holanda por la llamada “sociedad participativa” con la que pretenden desentenderse de los cuidados públicos para la mayoría de ancianos. Pero el socialismo tradicional europeo no da soluciones, cada vez más parecido su rol al partido demócrata norteamericano en el sentido de tener la misma base neoliberal, aunque todavía con diferencias. En Francia, Valls está yendo más lejos que Rajoy. El PSOE vota tres de cada cuatro veces en Europa de la mano del PP. Los socialistas griegos huelen a partido marginal por sus apoyos al plan Merkel. Al final, la añorada socialdemocracia que se caracterizaba por un modelo neoliberal con límites y líneas rojas solidarias, saltaron por los aires con Tony Blair como ejecutor sin que nadie saliera en serio al rescate.

Esta Europa del crecimiento asimétrico sin límites éticos y del consumismo insolidario teme el efecto dominó en España, quien sabe si en Italia, y ya veremos en otros feudos, como Francia o el este de Europa. Han caído en su trampa de acotarlo todo entre su neoliberalismo cada vez más heavy y el modelo de Venezuela, por simplificar. La gente lee libros, periódicos e internet y escucha la radio. Se hace una idea de que la realidad es la que es, y no quiere renunciar a terceras vías posibles. La gran mentira es negar la existencia de esas otras vías que consoliden impuestos y servicios porque implicaría salirnos del carril de este modelo injusto e incapaz de superar sus enormes contradicciones frente al ogro marxista, que ya no existe como rival. Este Sistema no funciona como tampoco funcionaría cualquier otro modelo materialista sin límite alguno a la codicia y con un ecosistema al albur de la depredación de las materias primas planetarias. Ahí está la opción todavía incipiente de la llamada Economía del Bien Común que preferimos no enterarnos de su existencia. O las llamadas del papa Francisco para trabajar otras formas de repartir la riqueza del Planeta.

En este sentido, los vascos de la CAV disfrutamos de unos presupuestos sociales y un blindaje parlamentario que marca claras diferencias con muchos Estados europeos, incluido el español. Otra política es necesaria y posible. Las rentas de capital mejoran mientras que las del trabajo, no. Alemania, por ejemplo, está en rentas del año 1999, pero sus emporios son otra cosa. Cada vez existe más exclusión social en el corazón del Primer Mundo; se acaparan las materias primas al precio que sea, se deslocaliza a trabajadores en empresas rentables, grandes emporios y magnates no pagan sus impuestos protegidos por la ingeniería fiscal y por los más de cincuenta burladeros legales que existen para personas físicas y jurídicas (Luxemburgo, Andorra, Irlanda, Londres, Bahamas, Liechtenstein, Bahrein, Macao, Barbados, Mauricio, Mónaco, Islas Caimán, San Marino, Seychelles, Ghana, Singapur, Gibraltar, Suiza, Islas Vírgenes, Jersey…). El beneficio es medido únicamente en dinero y no en valores de utilidad y necesidad humana. Y esto es algo que no se sostiene ni por la fuerza.

Grecia y sus elecciones, va a ser el espejo donde se verán proyectadas todas las imágenes de nuestra realidad decadente. La imagen de quienes son indiferentes a todo lo que creen que no les afecta, las de los codiciosos que pretenden convertir a Europa y el mundo entero en un Monopoly gigantesco. Y la de quienes hartos, ya sueñan con que otro reparto del PIB es posible, como lo es refinanciar la deuda a la manera que lo hizo Alemania en los años cincuenta.

EE.UU., Reino Unido y Alemania, también dejaron alguna vez de pagar unilateralmente sus deudas externas pero sin mayores consecuencias, claro. Ya veremos si Grecia sale de la zona euro, si le exigen la imposibilidad de renegociar la deuda y los posibles efectos dominó y en la opinión pública. Los ciudadanos griegos son 40% más pobres que en 2008, cumpliendo a rajatabla las órdenes contra su economía y no quieren continuar así convencidos de que su realidad es injusta. Ni quieren que se les venda la injusticia como la receta a sus males. Ya veremos.

 

Gabriel Mª Otalora

 

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